“Establecemos como posibilidades para el desarrollo de prácticas de intervención comunitaria, estas son determinantes del contexto y del rol de los dinamismos relativos a las lógicas de desarrollo social imperantes y los cambios de las demandas sociales, políticas y técnicas” esto a propósito del desarrollo de prácticas en el trabajo comunitario.
Indica y hace una crítica en relación a las primeras conceptualizaciones o las más clásicas que plantearían el surgimiento de la Psicología Comunitaria en base al desarrollo disciplinar o científico. Ya sea en particular en la Psicología Comunitaria, en los orígenes en Europa y en Estados Unidos, como cuando se plantea el trabajo en salud mental y en el cuestionamiento de los modelos clásicos de tratamiento.
Aunque no lo dice explícitamente, lo que está planteando es la crítica khuniana acerca de la evolución del conocimiento científico. A lo que está apuntando es que la Psicología Comunitaria está afectada muy fuertemente por los cambios políticos e históricos que se dan en un país.
Recogiendo lo que plantea Galende (1990) el origen de las prácticas comunitarias estaría afectado por el proceso de modernización. En este proceso de modernización se provocaría un proceso de explosión de quienes están fuera del ámbito del trabajo, los que están excluidos en definitiva y un debilitamiento de los vínculos de identidad en el ser social.
Se plantea la idea del desarrollo técnico científico para explicar el desarrollo de la Psicología Comunitaria, frente al enfoque contextual que tomaría en cuenta elementos que estarían fuera de los propiamente disciplinar, lo cual se encontraría en prácticamente todas las versiones que comentan el origen de la Psicología Comunitaria.
La propuesta comienza con un autor al que pretende superar que es Galende que establece la relación entre modernidad y salud mental. Señala que el Estado en función de esto cambiará su manera de actuar en el ámbito de la salud incorporando el aporte de otras ciencias, sociales, ya no necesariamente médicas. La modernidad promovería entonces una apertura más social de la salud, pero no a partir de una reflexión teórica sino que en función de esta circunstancia histórica. O bien que pudiera ser una interacción entre ambas.
En el caso chileno Alfaro plante que los principales antecedentes de los comunitario sería el año 68 en el área sur del departamento de psiquiatría y salud mental en la universidad de Chile en un programa que se denominaba Salud Mental Poblacional y el segundo el año 1973 Programa de Medicina preventiva que se llamó Psiquiatría Intracomunitaria, la cual incluía una visión más transdisciplinar, partía de la idea que los desajustes comportamentales no provenían exclusivamente de problemas intrapsíquicos, sino un problema de la endoculturación con los patrones culturales que establece en una sociedad determinada lo que es normal.
En la Salud Mental Poblacional lo que se buscaba era un acercamiento entre los equipos de salud y las lógicas culturales de la población, para facilitar una mayor sincronía. La Psiquiatría Comunitaria, basada en la política de un estado de bienestar que aplica intervenciones de carácter universal promovía el bienestar general y no sólo el alivio intrapsíquico.
Durante la década de los ochenta en la Dictadura (73 y 90), por varios autores habría acuerdo en que se desarrollan las políticas asistencialistas cuya lógica tenía que ver con el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos y la disciplina fiscal como propósitos centrales de la política pública, con la consiguiente reducción del gasto social con una mirada además de la salud mental de carácter paliativa centrada en individuos o grupos específicos, y ya no tenía el carácter universal del periodo anterior.
En un estudio de Morales da cuenta de otra forma de intervención social, no oficial que realizaban ONGs con otras prácticas. Sus propósitos eran recomponer elegido social dada la crudeza con la actuaba la policía política durante la dictadura de Pinochet. De acuerdo a un texto de Morales del año 93,el propósito de estas ONGs era dar continuidad a la s orientaciones estatales que fueron interrumpidas previo al golpe militar.
El foco de la política social entonces eran los sujetos individuales, respecto a necesidades muy específicas, pero no desde una perspectiva integral de bienestar humano o salud mental en general.
Durante la década de los 90 se aumenta e invierte en desarrollo humano, con gran inversión de la infraestructura social y aumenta de la calidad y cobertura de los servicios sociales básicos. Se generan básicamente tres tipos de intervenciones, con intervenciones asistencialistas que provenían de la lógica del estado subsidiario subsidiario de los 80; otras políticas universales que provenían del Estado benefactor, antes del 73; y lógicas de políticas selectivas que buscan principalmente eliminar las discriminaciones y facilitar la equidad social.
Estos programas dice Alfaro permite hablar de intervenciones sociales como estrategias interventivas en el ámbito de la subjetividad. La complejidad del debate sobre la pobreza, avanza cuando se habla de la pobreza humana, cuando se apunta sobre aspectos intangibles, aspecto subjetivo, en muchos casos por el aporte de Amartya Sen sobre su teoría de capacidades y realizaciones o las nociones de vulnerabilidad, protección social y manejo social del riesgo de Holzmann y Jorgensen. Entonces las condiciones materiales no son suficientes, sino además las condiciones humanas relativas al individuo, grupo o comunidad (Raczynski).
Luego Alfaro cita algunos estudios de los años 95 y 96 que apuntan a las dimensiones cognitivas de la pobreza, cuestiones por demás conocidas en Psicología desde la década de los 60 con la conceptualización de locus de control.
En el texto se va citando en varias partes el texto de Raczynski de año 95, estrategias para combatir la pobreza (CIEPLAN). Otro concepto de moda es el manejo social del riesgo que mide la capacidad de las instituciones y las personas para prevenir y enfrentar situaciones de vulnerabilidad. Basado a su vez, en el texto de Holzmann y Jorgensen”manejo social del riesgo, una marco conceptual para protección social y más allá”, Banco Mundial.
Agrega que del mismo modo se refuerzan los programas centrados en las carencias como transferencias de subsidios, viviendas, pavimentación de calles, redes de calles y alcantarillado, insumos agrícolas, etc. Sin embargo todas estas intervenciones están orientadas a distribuir ayudas concretas contribuyendo a fomentar el asistencialismo social.
Solo algunos programas habrían dejado de lado la estrategia individual por la comunitaria como Chile Solidario, Chile Barrio y el Fondo Concursable de Vivienda Rural.
Alfaro agrega que el modelo de fondo es el de las competencias en la medida que se entiende que existe un desequilibrio del individuo con respecto a su entorno social. Asimismo se cita a Marisela Montenegro entiendiendo que las políticas sociales que le dan las condiciones de posibilidad al trabajo comunitario, correspondería en la clasificación de de esta autora como intervención social dirigida.
Las condiciones de posibilidades de Alfaro dan cuenta de una frustración y la impotencia de los psicólogo/as comunitario/as respecto a lo que pueden hacer en el contexto actual para hacer Psicología comunitaria y no más bien lo que determina la política social.